viernes, 11 de abril de 2008

DIECISIETE

Echó dos sobres de azúcar, una cucharada de crema al café y lo revolvió cien veces con su cuchara: cincuenta para un lado y cincuenta para otro. Diez personas entrarón a desayunar esa mañana desde que Victoria había ingresado a la confitería y siete de ellas ya la habían abandonado. Dos mujeres pasarón delante de la ventana paseando sus mascotas, tres parejas de enamorados, una veintena de estudiantes y profesionales y al menos doce obreros. Cuando estaba nerviosa, ella contaba y todo el universo se reducía a números, volviéndosele más maleable.
Antes de salir de su casa, había guardado su tristeza en el portacosméticos y sus miedos en la papelera de reciclaje de la notebook, pero aún no había podido cruzar la calle que la separaba de la puerta de entrada del hogar El Pastor.
Quisó tomar el café, y éste ya estaba frío, entonces llamó al mozo y pagó la cuenta. Estaba con un pie bajando el cordón cuando el ringtone de su celular la desvió de su objetivo. Era su jefa, Miriam Salinas. La atendió y el díalogo que hubo entre ellas fue suave y cortado por parte de Victoria y exultante y bravo por parte de Miriam. Ésta quisÓ persuadirla, en un primer momento, para que fuera a la casa de los Viña a entrevistar a Ada, y después, buscó obligarla a ir, pasándole factura por los favores que le debía. Ella sabía que eran muchos: la posibilidad de estudiar periodismo, su trabajo en la redacción, el haber conocido a Octavio, su confianza en sí misma y en los demás. Victoria no sabía decirle que no, porque Miriam nunca había pronunciado esa palabra para alguno de sus pedidos. Pero ese día pudo.
La mañana que había pasado la puerta de madera del Hogar, supo que era para estar completamente sola en la ciudad. Sus ganas de crecer de golpe la habían llevado a entregarse a una pasión que le iba a costar el repudio de sus pares y de sus maestras. Ese día, parada frente a la misma salida, más pequeña que como la recordaba, dudaba de haber hecho lo correcto. El amor que había recibido allí durante dieciséis años era demasiado protector para no entenderla. Pero ella había decidido huir como una criminal y jurado no volver. Como si el destino lo hubiera planeado, mientras se enjuagaba sus últimas lágrimas en el banco de una plaza, otra mujer, Miriam, sufría por una muerte cercana. Su tristeza encontró consuelo en la suya, y una amistad inquebrantable comenzó entre ellas.
Esta allí, tocando las paredes que la habían cobijado en su niñez, y su primer sueño, el que se repetía cada noche en su mente, volvía a ella. La mujer que llevaba un bebé en brazos y junto a la cual atravesaba una montaña para salir a una pradera después, era su madre. En medio de la noche y de los sonidos del tránsito, ese edificio silencioso e iluminado le pareció ser un buen refugio. Ella le pidió que se quedara sentada en el umbral, que cuidara de su hermana, y que cuando viniera alguien a recogerlas no dijera nunca de donde venían. Después le dio un beso en la frente y al bebé, tocó fuerte el timbre, corrió por la calle y se perdió detrás de la bruma.
Cuando una familia adoptó a su hermana se prometió buscarla, pero la vida la había hecho olvidar esa promesa el día que estuvo fuera y que tuvo que hacerse mujer. Olvidó su promesa, su tierra, a su padre y a todos los seres con los que jugaba de niña.
Y el día anterior, cuando Ada la tocó volvió a sentir el aroma y el abrazo de su tierra. Se alejó de ella para negar lo evidente, era su sangre, su hermana la que volvía por ella, y la que le pedía regresar a Prisia.

14 comentarios:

Mar dijo...

Ayer te extrañé!
así que hoy tempranito entré...
Qué lindo el capítulo de hoy. Es como re dulce y melancólico.

espejo dijo...

regresar a prisia...........
queda instalado en mi como una frase connotativa. puede que la cite en alguna lado ( con comillas por supuesto),
un abrazo

CecydeCecy dijo...

esto cada vez me llena mas de intriga por como se resolverá, me estoy apresurando no?

un beso

AnimaKata dijo...

Que lindo capítulo, me dejó los ojos un poco llorosos, debe ser por lo sensible que ando ultimamente... así ando por la vida, lagrimeando y a flor de piel.
Un beso enorme muchacha ojos de papel

georgi-

Ricardo Tribin dijo...

Magnifica historia de la mano de un buen cafe. en mi caso quitale el azucar pues la deje.

Nanny Ogg dijo...

Mejoras día a día. Genial el diecisiete.

Besos

Pandora & Zeuz dijo...

vamos a imprimir los cap y te editamos el libro!!!!!.... nos retrasamos....desaparecemos..pero siempre volvemos por que es imposible desligarse de esto!
nos ponemos al día...y siempre pensamos lo mismo.....
cuando terminemos la carrera de edición hacemos nuestro primer trabajo con Anita....
Saludos y un beso!
PyZ

Elipse dijo...

Amo lo que escribe como los dibujos que allí aparecen!!
La estoy siguiendo aunque a veces mi pc no me permita hacer los coementarios!
Besos!

Aguabella dijo...

ANA, en cada capitulo das un toque para engancharnos a tú historia, me encanta, sigo leyendo.
besitos

mArXelLa dijo...

Que capítulo nos has regalado, me trasladaste a un espacio lleno de cariño familiar y promesas olvidadas,pero que frase la última..."se alejó de ella para negar lo evidente" me quedo con ella! un beso enorme!

Libélula dijo...

Coincido plenamente con Marxella ..."se alejó de ella para negar lo evidente" quizàs se deba a una situaciòn personal particular, quizàs se deba a que uno a veces intenta evitar lo evidente...

No sè Ana... pero me encantan tus historias, adoro que me lleves a lugares lejanos y por instantes, pueda olvidarme de mi existencia...

Nuevamente, muchas gracias por permitirme volar a universos tan preciosos...

Besos enormes, Libèlula

Chloe dijo...

cada vez que entro aqui leo mas de un post... son muy buenos!!!
estas en mis links... de todas maneras, un abrazo y visitame cuando quieras...

la kolorada siniestra dijo...

siempre llego tarde.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Eliminados los virus, prosigo a ponerme al día.
Bonito es eso de guardar la tristeza en el portacosméticos, yo a vees la guardo en el arca de los recuerdos.
Bueno niña, sigo que me he quedado muy atrasada.