lunes, 1 de diciembre de 2008

CUARENTA Y SEIS

El fuego provocado por los soldados de Pierina se había internado en lo más profundo del bosque, arrasando con la belleza de sus árboles más ancestrales y dejando sin hogar a cientos de seres mágicos y animales que tuvieron que buscar refugio más allá de éste. Las ramas carbonizadas crujían debajo de los zapatos de Arturo, cada crujido lo sentía como un puñal que se le clavaba en la piel, como el grito de un alma herida. Cada crujido lo alejaba más del anhelo de conseguir ayuda para su causa. Pero debía intentarlo, siempre las elfas guerreras habían sido generosas con los hombres que sufrían o que injustamente caían prisioneros. Las había visto pelear al frente de ejércitos para devolverles la libertad o salvar a un equívocamente condenado a muerte exponiendo su propia vida.
Arturo caminaba lento, protegiéndose de sus propios pensamientos, y cuidando su pequeña luz de esperanza, como si fuera el fuego de una vela a punto de apagarse.
Sintió un viento a su espalda, y vio una sombra pasar a un lado suyo. Se detuvo, miró hacia atrás, hacia un costado, y al no hallar nada prosiguió. Unos pasos delante de él creyó divisar algo que se movía, y brillaba. Pero a medida que avanzaba, lo que era se alejaba hasta que dejó de percibirlo. Entonces, otra vez sintió un viento frío en su espalda, y una sombra pasar cerca suyo. Se detuvo. Se volteó, miró hacia un costado y de repente sintió caer a un lado de su cuerpo a su espada. Miró hacia el frente y apuntandole estaba Aylí, la capitana de las amazonas. De reojo comprobó que estaba rodeado por otras elfas que lo había desarmado.
-¡Arturo, aquí temina tu camino!- exclamó la capitana.
-Veo que han desarrollado aún más su capacidad de ser sigilosas- le elogió Arturo con nerviosismo.
-Aprecio tu elogio, pero creo que está fuera de lugar. Tú no has venido simplemente a visitarnos, ni siquiera a comprobar si estamos bien. Vienes a asegurarte de tener un ejército para tu princesita.
-El bosque también era mi hogar, siento el mismo dolor que ustedes por su destrucción, pero también quiero hacer algo para que esto no vuelva a ocurrir en ningún otro bosque o aldea, creo que podemos cambiar el destino de muchos hombres si peleamos junto a la única persona capaz de enfrentarse con Pierina y con Horus.
Aylí bajo su espada y la guardó en la funda que colagaba de su espalda, le pidió a Arturo que extendiera sus manos y puso en ellas las suyas, las tocó y le pidió al elfo que se las mirara, cuando Arturo lo hizo se horrorizó al verlas cubiertas de sangre. El elfo cerró los ojos.
-¡No quites tu vista de tus manos!, Míralas, míralas bien, porque así tengo yo las mías: cubiertas con la sangre de mis unicornios y de mis hermanas. Quise cerrar sus heridas, pero no pudé. Quise parar la matanza delos caballos, pero el humo me axfició y caí al suelo casi sin vida. Me rescató Daila- Aylí miró hacia su izquierda, a una elfa sumante bella que le hizo una caida de cabeza cuando oyósu nombre.- Lucero murió desangrado en mi falda- prosiguio la elfa con la voz entrecortada.- Su madre habia sido el unicornio de la mía, su madre y la mia parieron el mismo día y nos criamos juntos. Nuestras vidas surgieron para estar unidas y ahora me he quedado partida al medio; soy una guerrera de a pie.
-No puedo dercir nada- admitió Arturo- nada de lo que diga va modificar tus sentimientos. Yo tambien perdí amigos, no hoy, sino desde hace veinte años. Mi hermana elegida murió lejos mio y dije que no descansaría hasta que su muerte haya cobrado un sentido.
-Entonces, más fundamento tienen mis razones de seguirte. La guerra que quieres llevar a cabo es por una lucha tuya no nuestra.- dicho esto se volteó y se alejó seguida por las otras amazonas.
Arturo se quedó solo en medio de un fuerte olor a muerte. Aylí había soplado y extinguido la luz de su esperanza.

11 comentarios:

Aguabella dijo...

Soy una adicta a tu historia !!!
Tienes una imaginación tremenda Ana, de lo cual me alegro porque tengo el placer y la oportunidad de disfrutar con esta preciosa historia.

Un beso guapa

Libélula dijo...

Hola Ana,

Nos tenías abandonados...

Menos mal que has vuelto para seguir contando esta magnífica historia.

Preciosas palabras e imágenes nos has dejado!

Besos

espejo dijo...

¿cuanto falta Ana? no soy mas, resolve esto, o publica ams seguido, deja pistas, adelantos, no podes tenreme n vilo tantos dias.
es iinsalubre leerte.
un abrazo

Ana Ortiz dijo...

Gracias por pasar.
Espejo, no quiero ser la culpable de tu malestar.
Esta semana estuve complicada en el trabajo, pero espero q pueda arreglarse todo la siguiente, el martes posteo.
Feliz fin de semana largo!
ah, paso x sus blogs pero no comento x q estoy más vigilada en el trabajo.
Besitos.

Nanny Ogg dijo...

Pues yo casi me alegro de que hayas tardado en poner post porque yo ando fatal de tiempo y así no se me acumulan los capítulos :)

Besos

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Como Nanny también ando muy mal de tiempo, así que acabo de ponerme al día.

Besicos y seguimos esperando el desenlace.

Chloe dijo...

he regresado, y dejame decirte que nuevamente me atrapaste con tu historia!!!

un abrazo... lamento la ausencia... volveré!!!

-.Belu.- dijo...

cada vez mejor...

en cuanto a lo q me preguntaste en el blog no, no estoy de vacaciones desgraciadamente... hoy rindo, mañana rindo, pasado mañana también y el sábado para no perder la costumbre también.. jaja después del sábado empiezan mis vacaciones con el domingo lleno de 4 años jaja^^

bueno ana te dejo un beso grando y sigo estudiando!

SUSANA dijo...

Aquí vamos de nuevo (Blogger me borró por dos veces mi comentario)

Te decía que terminé de ponerme al día con tus letras (la semana pasada fue complicadísima para mí también)

Me sumo a la impaciencia de todos tus lectores por el próximo artículo!

Besitos Amiga!

Odiseo de Saturnalia dijo...

Siempre te leo en una paz de lectura... y me gusta.

Besos.

Pandora & Zeuz dijo...

una lucha tuya..no nuestra
esta frase deberia ser pancarta en este mundo en el que vivimos...
tu mundo sigue maravilloso