jueves, 18 de octubre de 2007

PLANES CRUZADOS CAPITULO 19

-Puedo seguirte con el auto y acompañarte a tu casa. Es muy tarde, no te veo bien, no es bueno que te quedes sola- le dijo Jorge a Laura.
Ramírez había llevado en su auto a la mamá de Paula para que recogiera su auto del estacionamiento del hospital. Laura no había pronunciado palabra en todo el camino desde la comisaría, en su cabeza tenía grabada la mirada de la mujer sospechada de atacar a su marido. Había pasado a su lado, y sus ojos se clavaron en ella como si la conociera.
- Quiero y necesito estar sola. Gracias Jorge, en el día te llamo.
- Yo te llamo.
Laura caminó lento hacia su vehículo. Cuando llegó a el se paro a su lado y miro hacia las habitaciones de internación que tenían las luces encendidas. Si iba a verlo a Roberto era para insultarlo, en esos momentos sentía que lo odiaba. Le pareció que era uno de esos sentimientos que suelen diluirse con el tiempo, era mejor calmarse, apartarse un poco.
- Necesito dormir un poco. Ya me sentiré mejor, y este día será sólo uno malo de los tantos felices de mi vida…
Subió al auto. “ Qué idiota que sos Laura, ni vos te lo creíste”,”, se dijo a sí misma y arranco.

……..


- ¿Mariano?... ¿Mariano estás acá?..
Mariano tenía la llave del departamento de Paula y ella estaba ilusionada con encontrarlo allí, esperándola, recostado en la cama o en la cocina. Quería pensar que se trataba de una de sus bromas, de esas bromas que tanto la enojaban, pero que nunca había llegado tan lejos.

En el departamento todo estaba como lo había dejado la mañana del domingo. No encontrarlo la desplomó. Recordó que venia con Florencia, e iba a salir a buscarla cuando ella entró por la puerta descontrolada. Se abalanzo sobre Paula y la tomo de sus cabellos
- Perra, ¿qué le hiciste a mi hermano?

……

Cuando Laura dejó el estacionamiento del hospital no percató que el auto de Ramírez seguía allí cerca estacionado.
Brenda también llego al hospital, estaciono en la zona reservada para los médicos y entró por una puerta que daba a una zona restringida. Caminaba con cautela, mirando para todos lados. No quería ser descubierta. No era horas de visitas y no tenía una excusa preparada, además ignoraba si Laura todavía seguía allí. Se paro delante de la sala donde estaba Roberto y por el vidrio de la puerta comprobó que estaba solo. Antes de entrar decidió esperar que la enfermera hiciera la recorrida. Se refugió en las escaleras y cuando el pasillo quedo en silencio, entro.
Se acerco a la cama, encendió la luz de la cabecera para poder verle el rostro. Roberto sintió la luz en sus ojos y los abrió con dificultad.
La miro a Brenda y está lo abrazo y le dijo “ Perdóname, perdóname… “y lo beso apasionadamente en la boca.

3 comentarios:

EMPERADOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS dijo...

uhhhhhhhhhhhhhhh!!!! se pone mejor y mejor!!

felicidades!! me tiene desquiciado por la novela como muy pocos lo hicieron.

bso ana!!

Anónimo dijo...

ayy ana!!! son y alas 8 y media de la noche del sábado.. y no hay nada... por favor no nos digas que tenemos que esperar al lunes!!!

Onna dijo...

opa opa...
como esta esta novela
sra muy bueno lo suyo....
increible lo de iñaki el viernes
me encantó
saludos Ro