sábado, 27 de octubre de 2007

PLANES CRUZADOS CAPITULO 22

Una noche. Paula se despertó sobresaltada, y en camisón y descalza se dirigió al cuarto donde dormía Brenda. Como no la halló en su cama bajo a la cocina a buscarla. Iba hacia allá cuando oyó su risa en el estudio de su padre. Dudo en abrir la puerta sin golpear. Miró por el agujero de la cerradura y vio a su papá tirado en el piso junto a Brenda, se estaban haciendo cosquillas mutuamente. Nunca antes los había visto tan felices a los dos. No quiso interrumpirlos, era como si estuvieran en su propio tiempo y espacio. Se volteó para regresar a su habitación cuando sin querer pateo una mesa con adornos que estaba ubicada al lado de la puerta. Un florerito de porcelana cayó al suelo. Entonces la puerta del estudio se abrió y se encontró con la sonrisa de su padre. Brenda corrió a la cocina a buscar una pala para levantar los pedazos de cerámica esparcidos por el piso. Roberto la tomó de la mano, la hizo entrar en la habitación y cerró la puerta detrás de ella. "Jugamos", le dijo, y desplegó en el piso el juego de la vida. Pronto se les sumo Brenda.
Qué hermosa noche, pensaba Paula: despatarrados en el suelo, jugando cerca de la estufa, comiendo bombones de chocolate y dulce de leche sin la vigilancia de su madre que la renegaba cuando los comía porque engordaban y picaban los dientes.
Cuando Paula sintió que se le cerraban los ojos, se despidió y se fue a dormir a su dormitorio. Brenda y Roberto se quedaron solos. El se acercó y comenzó a besarla con pasión. Entonces, se oyó un grito agudo. Corrieron hacia la sala, subieron las escaleras y se encontraron con Paula caída en el piso, un espejo, de los que colgaba en el pasillo, roto a su lado, sus muñecas sangrando y sus brazos lleno de vidrios incrustados.
Brenda se quedó junto a ella en el hospital todos los días y las noches que estuvo internada. Nunca pudo explicarle qué le había pasado, pero después de ese día Laura se mostró cada vez más distante de Paula y Roberto esquivaba a su hija y a Brenda. Cuando se recuperó. Paula expresó su temor a dormir sola en su cuarto. Brenda comenzó a acompañarla. Como lo hizo durante meses, Brenda bajaba cada noche al estudio de Roberto, pero siempre lo encontraba encerrado con llave. No soportaba la frialdad de Roberto, sentía su corazón destrozado y le propuso a Paula irse a alquilar un departamento juntas.
Brenda estaba enamorada del padre de Paula, había sido su primer hombre y sentía que no podía vivir si no era su dueña.

.....

La detective Peralta se había recostado para dormitar un rato en el sofá de su oficina. El timbre del teléfono interrumpido su descanso. Se levantó y atendió
- Peralta. Si, yo tengo ese caso a mi cargo... Qué sorpresa, sí me gustaría ir a hacerle unas preguntas. Gracias por avisar.
Colgó.
- Este caso es más jugoso de lo que pensaba. Una familia con muchas sorpresas.
Tomó unos papeles de la mesa y salió.

1 comentario:

EMPERADOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS dijo...

Quien iba a decir que brenda tenia tanto que ocultar, se que cuando el amor llega no lo elegimos, solamente pasa, pobre, condenada a seguir ocultando su verdadera pasion, ni a su mejor amiga, que era como su hna se lo podia decir, quiero saber mas, y bienvenida sea la detective Peralta a la historia.

Para cuando sale el libro??? desde ya estoy primero en la cola para que me lo firmes...Un abrazo.