jueves, 25 de octubre de 2007

PLANES CRUZADOS CAPITULO 21

Paula no quiso decirle a la policía que no podía recordar que no sabía cómo había llegado a su casa con la espalda manchada de sangre. Prefirió callar. Entonces el policía resolvió llevarla a la comisaría junto a Florencia y las evidencias presentadas: la camisa, el celular y la camioneta.

…..

Brenda decidió pasar por la casa de los padres de Paula con la ilusión de encontrarla allí. Tocó timbre insistentemente, pero como nadie respondía, usó su propia llave para entrar.
Una vez en la casa, se dirigió al estudio de Roberto, cerró la puerta detrás de sí. Caminó lento hacia el escritorio. Se sentó en el sillón y empezó a abrir los cajones. Todos estaban abiertos, menos el último. Buscó en su manojo de llaves la más pequeña y la introdujo en la cerradura del cajón. Lo abrió, allí encontró sobres de cartas en las que reconoció su propia letra, unos pasajes con fecha vencida para La Polinesia y un álbum con fotos de ella.
Puso todo lo hallado en su bolso, y se detuvo un momento a contemplar lo que había sobre la mesa. Una carpeta con planos de varias casas, papeles de trámites en la municipalidad, tarjetas de presentación, fotos de Paula chiquita, de Paula en su fiesta de 15, de Paula con el título de la Facultad, de Laura joven, del día de la Boda con Laura, de Laura embarazada y una de Roberto y Laura en sus últimas vacaciones por Tailandia.
Brenda se paró de golpe y empezó a romper con furia los planos, los papeles, a tirar al piso los portarretratos.
Abrió los cajones y sacó todo lo de su interior, lo esparció por toda la habitación; gritaba y lloraba a la vez. Levantó el portarretrato en la que estaba la foto de Laura y Roberto en sus vacaciones, sacó la foto, la hizo añicos: “¿Por qué ella? ¿por qué ella?, ¿Por qué ella?”, repetía. Tomó un pedazo de vidrio, fue con él hacia un lado oscuro de la sala, se sentó en el piso y se levanto la manga del abrigo. Clavo el vidrio en su muñeca y se quedó observando cómo brotaba la sangre. El dolor de la herida la alivió.


Años antes

Las salidas a bailar, las noches en vela hablando sobre chicos y ropa las había vuelto cada vez más amigas a Paula y a Brenda, eran como hermanas. Hacían todo juntas: Brenda había dejado su colegio para pasarse al de Paula, no iban al mismo grado, pero por lo menos podían compartir los recreos. Paula no se ponía de novio sin la aprobación de Brenda, y Brenda fue alejándose de su familia, de sus viejos afectos para acompañar a Paula en todo lo que hacia: pintura, inglés, clases de teatro.
Brenda había perdido a su padre cuando tenía cuatro años. Hacia esfuerzo para retener en su memoria las pocas imágenes que tenía de él, pero con el tiempo se volvieron transparentes, hasta que desaparecieron. Su padre era navegante y había muerto durante una tormenta fuerte en alta mar. Su madre tuvo que salir a trabajar. Decidió retomar su profesión de enfermera, hizo cursos de perfeccionamiento y empezó a tener cada vez más trabajo; la requerían para cirugías complejas a cualquier hora, así que Brenda una vez que se hizo más amiga de Paula comenzó a quedarse cada vez más tiempo en su casa.
En la relación de Laura y Paula había cierta frialdad que la asustaba, Laura era tan diferente a su madre que siempre la estaba abrazando.
A Paula, tal vez por eso, le costaba expresar sus sentimientos y Brenda, en cambio, era sumamente cariñosa.
Por las noches en la casa de su amiga, Brenda solía sentirse incomoda, había algo allí que la aterraba
Dormir en una habitación tan grande y sola la incomodaba, su casa verdadera era pequeña y desde su cuarto podía ver la luz de la cocina en donde su madre estaba oyendo la radio o la televisión.
Una noche fue hasta la cocina a prepararse un vaso de leche y cuando paso por delante del estudio de Roberto vio la luz prendida; toco a la puerta y esta se abrió. Se encontró con la sonrisa de Roberto y sus ojos color cielo, él la invitó a pasar. Se sentaron en el piso, el trajo un juego de ludo y empezaron una partida,
Las jugadas se repetían cada noche hasta la madrugada. A veces ella se dormía y él la llevaba en brazos hasta su cuarto.
Una noche ella se despertó cuando el la ponía en la cama y al verlo tan cerca no se contuvo y lo beso en los labios.
El la tapo con la frazada y se fue. Al otro día no sabía como mirarlo a los ojos. El dio el primer paso cuando al despedirse esa noche para ir a dormir le dijo al oído. “te espero para continuar la partida”.
Estaba nerviosa, cambio su camisón de algodón por una con encajes en las mangas que le dejaban al descubierto los hombros. Fue hacia el estudio, y entro sin golpear la puerta. Roberto estaba sentado al escritorio. Brenda camino hacia el, lo hizo retroceder y se sentó en el escritorio frente a él. Dejo caer su camisón para dejar desnudos sus pechos. El comenzó a tocarlos y a besarla.
Hicieron el amor esa noche y todas las noches que ella se quedaba en la casa. Solo antes del desayuno cada uno volvía a sus respectivas habitaciones para disimular.
Mientras su relación se volvía más estrecha, más mágica y pasional, Laura se volvía más cruel y más fría con Paula y con Roberto. El empezó a dormir en otro cuarto Y Brenda pasaba cada noche en él.

4 comentarios:

Ana Ortiz dijo...

Bueno, un posteo largo para seguir revelando las historias de los personajes de esta novela.
Los invito a pasar por otro de mis blog, uno personal que he renovado y actualizado:
http://www.cenicientadesesperada.blogspot.com/
saludos a todos

Anónimo dijo...

se pone cada vez mejor^^

espero ansiosa al sábado!

EMPERADOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS dijo...

WOW WOW Y WOW, AGUARDO IMPACIENTE EL PROXIMO POST!!!
EXCELENTE COMO SIEMPRE, ME DEJA SIN PALABRAS, Y ESO ES RARO... JEJEJE-
"ANA", UN ABRAZO ENORME...

Onna dijo...

buenisimo.......
bueno dejaste al emperador sin palabras y ahora a mi, osea a dos personas con tanta capacidad de palabra jaja
saludos