sábado, 19 de enero de 2008

PLANES CRUZADOS CAPITULO 60

Jorge Ramírez y la detective Peralta golpearon varias veces a la puerta de la casa de Roberto y Laura. Nadie respondió. “Es raro que recién dado de alta no esté en su casa”, pensó Peralta.
Miró por las ventanas cercanas a la puerta.
-Logro distinguir una luz en una de las habitaciones, pero tal vez la dejaron encendida para dar la sensación de que hay alguien en casa.
-Y si Roberto está, y se descompuso y no puede abrir la puerta.- expreso Ramírez con temor a haber metido la pata al decir esto.
-Entonces habrá que entrar.
Este era el temor de Ramírez, no sabía cómo había dejado la casa Brenda cuando fue por los papeles y los planos que Roberto tenía en su estudio.
La detective giró la manija de la puerta y está cedió.
-Está abierta.
Peralta desenfundó su alma y le indicó a Ramírez que entrara detrás de ella.
Llamaron a Roberto, pero sólo oyeron su propia respiración, caminaron lento hacia la luz que provenía del estudio.
Primero entró la detective, la qué lanzó un grito de asombro al ver el estado de la habitación, detrás ingreso Ramírez. Todo estaba peor de lo que él se lo esperaba: los cajones del escritorio abiertos, y vaciados, papeles esparcidos por todos lados, portarretratos rotos. A la detective le sorprendió una mancha en el piso, cerca de la pared. Se acercó, la tocó con un dedo, raspó un poco y lo olió, “está seca, pero estoy segura que es sangre”, afirmó. Cerca de esa mancha, halló unos pedazos de vidrio, y un álbum de fotos. Cuando lo abrió, se encontró con fotografías de Roberto y Brenda en diferentes situaciones amorosas. Sin dejar las fotos, ni el arma, Peralta siguió recorriendo el lugar, su mirada buscaba algo más. En un costado del escritorio halló otra prueba que le iba a revelar más lo que estaba claramente frente a sus ojos: unas cartas escritas a mano de Brenda a Roberto. Las ojeo y la lectura de un par de líneas de cada una, le hicieron ver quién fue la causante de ese desorden y que la historia de la familia Vallejos siempre traía nuevas sorpresas.
-Usted sabía de la relación del señor Vallejos con la señorita Brenda.- interrogó la detective a Ramírez.
-Si. Pero no por él.
-Y usted cree, que ella haya sido quién lo atacó y no su hija.
-Estoy seguro que Paula no lo hizo, y tampoco creo que haya sido Brenda.
-Paula se confesó culpable, pero no le creí nada de lo poco que dijo. No sé nada de la señorita Brenda, pero es la que hasta ahora pudo tener más motivos y después de ver cómo dejó esto…
-Brenda vino aquí buscando algo que yo le pedí, y lo que usted ve es el resultado de un corazón herido.
-¿Qué es lo que usted le mando a buscar?
-Vino a tomar unos papeles que me van a servir a mí para meter en la cárcel a Roberto.
-Ya veo, me parece que todos ustedes me están tomando el pelo.
-Eso no es verdad. Estoy dispuesto a decirle toda la verdad para que comprenda cómo son las cosas.
-La verdad, cada vez que levanto una piedra de este caso me encuentro con más basura escondida.
-Yo tengo motivos para denunciar a Roberto, pero nunca le haría daño a alguien. Cuando le contemos todo, usted se dará cuenta que en esta historia el gato se disfrazó de ratón para escapar y los ratones tuvimos que hacer de gatos para sobrevivir.

Peralta le pidió a Jorge que la llame a Brenda porque quería hablar con los dos juntos. Antes ella llamó a la comisaría y le informaron que los abogados de Paula habían conseguido una orden del juez para que quedara en libertad bajo fianza, y que junto a otra mujer se había retirado de la dependencia.
Jorge telefoneó a Brenda con la ilusión de que Paula estuviera con ella, tenía enormes deseos de verla, de decir toda la verdad delante suyo. Cuando él le informó de que ella estaba libre, Brenda le contó que habían discutido, y que no sabía con quién se había ido. Jorge le comunicó a su vez, que estaba en la casa de Roberto con la detective Peralta, que él había sido dado de alta, pero no había ido para allí. También le contó de la muerte de Vanina, de la amenaza que recibió, y lo principal, que la detective sabía que ella había entrado a su estudio y quería verla.
Peralta le alcanzó un papel con una dirección escrita para que se la pasara, allí la esperarían.
Jorge cortó y siguió a la detective hacia la salida.
- ¿Dónde vamos?- preguntó.
- A mi casa.


.....

Paula acompañó a Florencia a casa de Mariano para esperar noticias sobre su paradero.
-¿Qué crees que pasará con tu hermano? ¿Podremos negociar de entregar el dinero mañana? Yo puedo conseguir algo en el banco a primera hora, y mi padre tal vez pueda ayudarnos, sé que se está recuperando.
-Mañana tal vez sea tarde. Ya tenía que haber tenido noticias de los captores. Estoy segura que ya saben que no tenemos el dinero, tu madre nos expuso, huyó con él.
-¿Huir?, pero para qué. Mi madre no necesita dinero, puede tomar lo que quiera cuando lo desee.
-Sabes que creo, que el secuestro fue un invento de mi hermano. El en realidad, nunca estuvo en peligro. Ahora se debe estar divirtiendo de nosotras.
-No te entiendo.
-Qué incrédula Paula, él quiere tu dinero, siempre lo ha querido.
-No te creo. Por un lado, no sé si me ama, pero no creo que fuera capaz de engañarme así, y por otro, él es ya un pintor exitoso, vive bien.
-¿Viste que yo te dije que el hablaba mucho de vos en casa? Perdóname, pero te
Mentí. Mi hermano me decía que no sabía cómo sacarte de encima, que estaba enamorado de otra persona.
-¡Basta Florencia!, no quiero escucharte más.
-No queres escucharme porque sabes que es verdad, y si no, por qué terminaste
sola el sábado a la noche… él te lo dijo… ¿no?
-Si, si, sé que la quiere a Brenda… - Paula no quería revivir el momento en que Mariano le dice que no puede seguir pasando tiempo con ella, porque no quiere ilusionarla, que su corazón guardaba el cariño de otra mujer.
-El no ama a Brenda, ama a tu madre.
-Estás loca, qué te hizo mi madre para que hables así de ella.
-Paula, fui al museo y vi unos cuadros de mi hermano, eran desnudos de espaldas de una misma mujer, y otros en los que aparecía con el rostro cubierto, dejando libre los ojos. En eso ojos descubrí los de tu madre.
-Mi madre no me haría esto…
-Tu madre y Mariano lo planearon todo, cómo no podes verlo..
-Si el secuestro de Mariano es una farsa, entonces tu hijo quién lo tiene.
-Mi hijo… mi hijo… Voy por un café, ya vengo

Florencia escapaba porque no tenía una respuesta para dar a Paula. Ella se sintió de pronto incómoda, una voz le decía que se fuera de ahí. Pensó que podía ir al hospital con su padre, o volver a su departamento.
Buscó las llaves de la puerta de calle y no las encontró apoyadas en ningún lado. Entonces vio la cartera de Florencia sobre una mesa. La abrió, y cuando metió la mano para buscarlas, encontró un pañuelo de seda con flores, él mismo que lucia la mujer que hablaba con Mariano en el bar el día de la cita, y la que había apuñadado a su padre.

5 comentarios:

-.Belu.- dijo...

ay ay ay!!!
esto no puede ser tan bueno...
que no terminee =( !!!

cada vez mejor...
es increíble cómo con la narración hasta las caras y los gestos me imagino..

y lo peor.. quiero maaaás!

rosmayd dijo...

es genial la narracion, atrapante.
Gracias por darme la posibilidad de conocerte.
saludos desde Italia

ro

yamilmatias dijo...

Muchas revelaciones juntas!! huau
jajaja
me intriga me gusta...

me imagino que ya estarás escribiendo el prologo no??

yamilmatias dijo...

te mande unos mails...

viste hice que belu se haga un blog! jajaja

besos

cuídate

yamil

Mar dijo...

ayyyyyyyyyyyyy!!! qué ganas de q no termineeeeeeeee