miércoles, 30 de enero de 2008

PLANES CRUZADOS CAPITULO 66

Roberto, desde la adolescencia, había perseguido un único objetivo: ser lo menos parecido a su padre. El era un hombre bondadoso, amigable y compañero de su esposa e hijo, pero lo que aborrecía Roberto era su vida en sí, el que se hubiera pasado más de treinta años trabajando en la misma empresa aseguradora, con un sueldo medio, con vacaciones de no más de quince días, “porque si trabajaba el resto de los días podría comprar tal o cual cosa”, y nunca un viaje a un lugar distinto, siempre al departamento de la abuela en una playa poco conocida. Aborrecía su carácter sumiso, sosegado, su falta de interés por buscar nuevos y mejores horizontes.
Entró a la carrera de arquitectura como uno más, pero quería salir como el mejor de su clase y entrar lo antes posible a un buen estudio o constructora. En unas de las primeras materias conoció a Evangelina Pompey, hija de uno de los arquitectos más reconocidos del país, y a pesar de que le faltaba gracia, encanto y belleza, no escatimó en hacer un sacrificio en pos de su futuro y comenzó a cortejarla. Llegó hasta pedirle casamiento poco tiempo antes de que su padre lo nombrara socio de su firma. Pero, en una de sus clases como profesor, conoció a Laura, y su existencia se puso de cabeza. Nada de lo que tenía le era suficiente, todo carecía de sentido si no podía tener en su vida a esa mujer, y no la quería como amante, era demasiado inteligente y hermosa como para mantenerla oculta, quería lucirse con ella por donde fuera. Entonces, Roberto dejó todo y fue a su conquista.
Y ahora, Laura, estaba allí, frente a él, con el cabello revuelto y la ropa mal puesta y aún así, relucía como si estuviera vestida de gala. Laura estaba allí, con la piel encendida por caricias ajenas y el sexo húmedo por besos extraños, y sin embargo su corazón le decía que la amaba. La amaba, no con el amor salvaje que tuvo con Brenda, ni con la pasión sin razón que sintió por Florencia, ni con ese cariño furtivo que lo llevo a la cama de cualquier mujer que le hiciera ganar un lugar más alto en la sociedad. No, a Laura la amaba con ese amor único con el que un hombre dejaría todo por una mujer.
Laura estaba allí, asustada, buscando entre una pila de maderas una con la cual defenderse; con la guardia alerta, para luchar por su hija y su libertad. El podía decirle, “te dejo ir”, pero su soberbia, su hombría maltrecha se lo impedían.
Dejó que llegara hasta el ascensor, y cuando estuvo de espaldas a él, se le acercó y le puso el cañón de un revolver en la nuca.
-Florencia, ya estoy acá, por favor, déjame ver a mi hija.
-Florencia ya no es un problema para vos.- le expresó Roberto.
-¡Roberto!- exclamó Laura. Se volteó despacio y lo vio apuntándole.- ¿Qué haces?, … ¿Y Florencia?...- Lo miro fijo; sus ojos celestes eran hielo, y comprendió.- Vos… vos estabas con Florencia, estabas detrás de todo esto… las pinturas, el secuestro… ¿Ibas a secuestrar a tu hija?-. A Laura no le importó el arma lo empujó, e intentó pegarle con la madera, pero resbaló y él se la quitó, le rogó casi de rodillas que le dijera dónde estaba Paula. Roberto la hizo parar derecha y le ordenó.
-¡Subí!
-¿Paula está arriba?
-¡Subí!- volvió ordenarle.
Entraron en el ascensor y Roberto marcó el número que correspondía con la terraza.
Laura estaba allí, tan cercana y tan lejana a la vez de él que se arrepintió de las noches que pasó sin ella, de los días en los que salió apurado de su casa sin besarla. Sólo debía decirle “perdóname”, “lo siento”, pero sólo se limitó a recorrerla con la mirada.


En la planta baja, Peralta, Jorge y Brenda buscaban la manera de subir, la detective sabía que tenía que hacerlo. Pero cuando llegaron al hueco del ascensor, este no estaba.
-Debe de haber una escalera en el fondo.- dijo Brenda.
Estaban por ir hacia allí cuando oyeron un ruido cercano. La detective sacó su arma y les pidió que caminaran detrás de ella.
-¿Quién está ahí?- preguntó en voz alta.- ¿Quién está ahí?- repitió.
El ruido volvió a ser más fuerte. Caminaron despacio hacia de donde provenía. Peralta encendió una linterna y vio entre algunos escombros a Paula, amordazada y con las manos atadas en la espalda, que pegaba con sus pies en unos baldes para ser oída.

Corrieron hacia ella. Brenda fue la primera en llegar a su lado y le quito el pañuelo de la boca, “mi mamá detective, por favor, mi padre va a lastimarla”, dijo entre sollozos.
Peralta le preguntó hacia donde habían ido, y Paula le indicó que creía que habían subido.
La detective buscó las escaleras.
- Perdóname Brenda, perdóname. Fui una tonta.- le dijo Paula a su amiga.
Brenda la abrazó y le respondió: - No tengo nada que perdonarte, yo te hice tanto mal. Te quiero, lo sabes, sos mi hermana, mi familia.
- Sí, lo sé.- ya libre de las cuerdas, se frotó las muñecas y dijo- Brenda, no quiero que lastime a mi madre, por favor, detenelo. Mató a Florencia, la mató, por favor, no dejes que haga lo misma con mi mamá… ¡No!, por favor…
- No le va pasar nada a Laura, te lo prometo.
Brenda llamó a Ramírez que se había quedado expectante, pero atento a la escena, y le pidió que se quedara con Paula. Ella, cuando él estuvo cerca, se aferró a su brazo, como un naufrago se agarra de un tronco para mantenerse a flote en un naufragio, y Jorge supo que el amor entre ellos aún podia ser cierto.
Brenda beso a Paula en la mejilla con la misma devoción que siempre le tuvo y se alejó de ellos para buscar las escaleras y seguir a la detective.

6 comentarios:

Mar dijo...

Me gustó mucho la descripción que hiciste de lo q le pasa a Roberto con Laura.Mucho.
Ahora es como q no quiero q se termine...
jajaja

yamilmatias dijo...

jajaja si soy el 06 y el 30

felicitaciones por la nominacion... ejeje

besos

yamilmatias dijo...

ana disculpa que te corrija... y eso que soy medio bestia.. quizas es que no lo entendi...

"Peralta le preguntó dónde hacia donde habían ido, y Paula le indicó que habían subido. " esa parte donde dice donde hacia.

y aca al final "y Jorge supo que el amor entre ellos aún podio ser cierto." aun podia? seria no?


bueno disculpa que te corrija eso... jejeje

besos interesante..


espero que me vuelva pronto la net a casa...

besotes

Ricardo Tribin dijo...

Historia bella e intensa!!!!

Te felicito....

Celes dijo...

Quiero que termine para ver qué pasa pero a la vez no quiero!!
La parte romántica de Roberto hacia Laura me encantó

saludos!

markin dijo...

triángulos, incorformismos, hijos, insatisfacción y "conseguir estatus a costas de" temas latentes que atrapana cualquier lector.

:)